La difusión de las redes sociales es un hecho consumado en nuestros días y la educación debe aprovecharse de estos nuevos medios de comunicación para mejorar el proceso de aprendizaje y sobre todo, aumentar la motivación de nuestros alumnos. Mucho se ha hablado ya de los usos de redes como Facebook en educación, y en ese sentido, aunque Twitter pueda parecer difícil de explotar en el aula por el tema del límite de los 140 caracteres, en la web de Genbeta nos muestran doce excelentes usos de esta red dentro del aula que aquí reproducimos:
Tablón de anuncios: En vez de enviar un email a cada uno de los alumnos, podemos aprovechar las posibilidades de Twitter para ir publicando novedades con respecto al curso que pudieran interesar a los estudiantes. Cada uno de ellos debería convertirse en seguidor del profesor. Para diferenciar unas publicaciones de otras, se podría añadir un hashtag que incluya la asignatura y el curso, algo como #Matematicas1Bac.
Está muy de moda crear nubes de palabras o etiquetas con los contenidos que más se han usado en una web, una noticia o documento. Para este fin sirve Tagxedo, una herramienta gratuita y online que te permitirá hacer atractivas presentaciones visuales de palabras. Pero lo que hace más atractiva esta herramienta es el hecho de poder agrupar esas palabras empleando formas o imágenes originales como mapas, retratos, objetos...
Esta opción abre la puerta a muchas posibilidades dentro del aula y, en ese sentido, el Blog de Totemguard nos propone algunos ejemplos muy atractivos:
La escuela Virolai de Barcelona ha planteado un cambio importante en el sistema de evaluación: dejar que los alumnos consulten las fuentes de información durante los exámenes. Es decir, que el alumnado podrá acceder a internet, y hasta consultar apuntes durante la prueba de evaluación. La directora del centro, Coral Regí, afirma que si el profesorado tiene el objetivo de enseñar por competencias, y que el alumnado reflexione, analice y haga algo con la materia que aprende, no se puede evaluar sólo la memoria, sino que la evaluación debe incluir pruebas sobre cómo gestiona el alumnado la información.
Esta iniciativa ha iniciado un debate importante en la comunidad educativa: por un lado, están los que defienden la evaluación tal y como se ha hecho en los últimos tiempos, donde mirar apuntes o consultar internet no tendrían ningún sentido, ya que con estas pruebas se pretende evaluar lo que el alumno ha aprendido y tiene incorporado. Por otro lado, otra parte de la comunidad docente defiende el uso de las tecnologías en el aprendizaje, y por supuesto, también en la evaluación de estos aprendizajes. Si se enseña por competencias y se hace uso de las tecnologías, parece lógico que la evaluación siga el mismo camino. Además, evaluaciones internacionales como las de la OCDE ya se plantean que las pruebas del 2018 puedan resolverse por ordenador. Países como Dinamarca hace años que realizan sus evaluaciones con ordenador, y permiten también que su alumnado consulte las fuentes durante las pruebas.
El centro Virolai forma parte de un programa del grupo de investigación DIM, de la Universitat Autònoma de Barcelona, coordinado por Pere Marquès. El pasado curso escolar este grupo realizó una investigación en cincuenta centros, donde se plateaba adaptar la evaluación y permitir al alumnado la consulta de fuentes durante las pruebas. Casi el 70% del profesorado valoró el resultado como muy positivo. No se pretende olvidar la memorización, sino no basar toda la evaluación en lo que un alumno pueda llegar a memorizar. Con este tipo de pruebas, no se miden sólo los conocimientos del alumno, sino también su dominio de la red, y el uso que hacen para el aprendizaje.
Vía: La Vanguardia y Ed. Grao.
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